Un buen lavavajillas debe ser a la vez potente y eficiente. Para lograrlo, debe tener características adicionales además de la función clásica . En principio, una máquina convencional seca los cubiertos a través de un sistema de drenaje utilizando el aire del ambiente durante un período de unas pocas horas. En el caso de un modelo más eficiente, este sistema podría acoplarse con calentadores de agua durante el enjuague o con ventiladores para dejar circular el aire caliente. En cuanto a la duración del ciclo, un lavavajillas ofrece generalmente tres opciones de lavado: ligero, normal y pesado. Por consiguiente, las máquinas de mayor alcance deberían ofrecer otras opciones más innovadoras, como el ciclo rápido, por ejemplo.